Educación tecnológica e igualdad de género
Publicado por Luis González en 12 Enero 2007
A pesar de los esfuerzos emprendidos por las mujeres y los gobiernos progresistas durante las últimas décadas, el reparto de oportunidades en el mundo productivo entre chicos y chicas ha cambiado muy poco en España.
Algunas mujeres han dado grandes pasos en los últimos años, incorporándose a tareas profesionales, administrativas y técnicas y asumiendo cargos de dirección. Pero la mayoría de las mujeres siguen concentradas en ocupaciones tradicionales, en empleos mal remunerados y se mantienen las diferencias de ingresos entre hombres y mujeres.
Las iniciativas políticas que tratan de eliminar las diferencias de género tienen un éxito moderado, aunque en los discursos oficiales se haga énfasis en los “grandes avances obtenidos”. Las costumbres establecidas, heredadas de una tradición patriarcal y androcentrista, se encuentran siempre con la resistencia de los modos culturales: juguetes para niños (coches, muñecos de acción, juegos de construcción, etc.) distintos de los juguetes para niñas (muñecas, cochecitos para bebé, menaje del hogar, set de maquillaje y peluquería, etc.) se corresponden en la edad adulta con ocupaciones distintas para hombres y mujeres.
Si las mujeres quieren tener las mismas oportunidades en la economía del futuro, deberán familiarizarse con el mundo de la tecnología desde que entran en la escuela porque de hecho, y a pesar de los esfuerzos por darles un tratamiento igualitario en la educación y la formación, las chicas tienden a elegir las mismas ocupaciones de siempre, optando en mayor medida que los chicos por materias generales más que por las técnicas, por las ciencias puras más que por las aplicadas. Por regla general se limitan a un reducido número de profesiones, muchas de las cuales ofrecen escasas perspectivas de empleo al resentirse de la introducción de nuevas tecnologías.
La escuela, en el período de la enseñanza obligatoria, ha de acercar a las chicas y chicos, en un plano de igualdad y en un ambiente de cooperación a la tecnología, entendida ésta como un ámbito de enfrentamiento con problemas prácticos, cuya solución da lugar a actividades económicas y productivas, abriendo así horizontes nuevos a su orientación académica y profesional.

21 Mayo 2007 en 9:39 pm
Es un tema complicado. Resulta realmente difícil motivar a las chicas para que elijan estudios y profesiones del ámbito de la tecnología.
La experiencia enseñando tecnología en la ESO confirma que están tan capacitadas, o más, que los chicos para este tipo de actividad, basta que superen esos complejos que tienen, complejos que ¿de dónde los han sacado? Supongo que de la educación que han recibido, es decir, de los mensajes que reciben de las familias, la televisión, la publicidad, … y la propia escuela.
En cuanto veo que tienen una magnífica facilidad para resolver problemas, diseñar, planificar y construir objetos y sistema tecnológicos, y observo que tienen unas capacidades idóneas para que sigan desarrollando su formación en el ámbito de la tecnología, les animo a ello, pero es dificilísimo que sigan por ahí. Parece que es un mundo que, aunque les guste por la experiencia en el aula, les da miedo en el mundo real, pues el mundo de la tecnología ha sido diseñado y conformado por hombres. Que se deje un espacio para las mujeres supone: el rechazo de ellos y un enorme esfuerzo por parte de ellas. Supongo que poco a poco esto se irá transformando, pero todavía falta mucho.
De todos modos, aunque su futuro lo orienten por otros caminos, el hecho de cursar obligatoriamente tecnología en la ESO les ha ofrecido una cultura tecnológica que ayuda a disminuir esa distancia que separa a las mujeres del mundo de la tecnología, al menos de la tecnología cotidiana, la del entorno más inmediato.
Seguiremos trabajando por ello.
22 Mayo 2007 en 9:28 am
Es realmente un tema difícil. Cada día hay más mujeres estudiando carreras de ingeniería, incluso en especialidades industriales y civiles, tradicionalmente masculinas. Estudiando ingeniería y ejerciendo la profesión son tan buenas como el mejor. Pero, ¿por qué algunas niñas se niegan en redondo a considerar siquiera esa posibilidad?
Conozco casos de compañeros, profesores de Tecnología, que han estimulado con juguetes y actividades a sus hijas para que se interesen en este campo de actividad y no ha habido manera.
Hay algo atávico e inasible en ese rechazo de algunas niñas. Da la sensación de que, por encima de los mensajes y consignas que transmitimos, hay un gas de mensajes no verbales que lo llena todo. La necesidad de pertenencia a un grupo, de asimilación a un patrón de conducta, que debe surgir de capas muy profundas de la mente, parecen ser más fuertes que el razonamiento verbal.