Tecnología y trabajos manuales
Publicado por Luis González en 25 Enero 2007
Una consecuencia directa del sesgo academicista y pomposo de la cultura española es la mala imagen de los trabajos manuales en nuestro mundo educativo. Las actividades manuales arrastran una fama inmerecida de actividad escolar de baja categoría y de entretenimiento pueril.
Sin embargo, los estudios que vinculan el trabajo manual y el desarrollo de las capacidades intelectuales son numerosos y consistentes. Por eso, en la escuela infantil y primaria las manualidades están perfectamente implantadas y nadie discute su utilidad.
Pero, a medida que un alumno progresa a lo largo de la enseñanza obligatoria, va perdiendo la posibilidad de hacer cosas con sus manos. Todo es texto, razonamiento y memoria. En la Secundaria quedan restos de actividad manual, en forma de materias optativas, que se ofertan preferentemente a alumnos “difíciles”. En el Bachillerato nada de nada.
La situación española contrasta vivamente con los planteamientos curriculares de otros países avanzados, en los que el diseño y las manualidades siempre tienen un hueco en el currículo. Baste citar, a modo de ejemplo, las materias Design and Technology y Art and Design que están presentes en el núcleo del currículo del Reino Unido, desde los 5 a los 14 años. En el currículo francés, las materias de Ciencias, Matemáticas y Tecnología se reparten de 6 a 10 horas semanales a lo largo de toda la enseñanza Primaria. En Islandia, a lo largo de toda la enseñanza obligatoria, los alumnos dedican a la materia Arts and Crafts el 11% del tiempo lectivo. En Japón se dedica a varias materias, relacionadas con la actividad manual, una fracción significativa del tiempo escolar: Drawing & Handicrafts (70 horas/año de 1º a 6º de Primaria); Homemaking (70 horas/año en 5º y 6º de Primaria); Industrial Arts & Homemaking (de 70 a 105 horas/año desde 1º a 3º de Secundaria).
A pesar de todo, sin importar la solidez de los argumentos, algunos profesores de materias más serias miran con desconfianza a la educación tecnológica, porque consideran que no es más que una pérdida de tiempo en forma de trabajos manuales y porque, desde un punto de vista gremial, les quita horas de carga lectiva.
Tecnología ofrece a los alumnos la posibilidad de llevar a la práctica sus ideas y proyectos, construyéndolos en el taller. Pero, cuando los alumnos construyen los objetos y artefactos que ellos mismos han diseñado, lo que ve un observador inexperto es tan sólo una clase de entretenimiento manual.
¿Acaso se persigue en Tecnología que los alumnos ejerciten su habilidad manual construyendo cosas? No, ese no es el objetivo. Tecnología no es un taller de trabajos manuales. Manipular materiales y herramientas para construir cosas es una actividad importante y necesaria, que ocupa sólo una parte razonable de la programación.
Lo cierto es que el trabajo con materiales y herramientas es la actividad más gratificante y los alumnos lo demandan constantemente. El profesor de Tecnología está siempre tentado de programar muchas actividades manuales. Pero el taller consume mucho tiempo, sobre todo cuando se tiene muy poca o ninguna experiencia técnica, y el tiempo es un bien escaso. Además, la actividad de taller consume muchos recursos de los que no siempre se dispone: máquinas, herramientas y componentes, dinero para comprar materiales fungibles y un profesor de apoyo para las clases prácticas.
La manipulación tiene la evidente virtud de favorecer el desarrollo psicomotriz y, en especial, la psicomotricidad fina. Además, hacer cosas con las manos es la manera más segura de afianzar conceptos, por la especial relación entre la mano y el cerebro, y porque los jóvenes prefieren “pensar haciendo“.
Pero las manualidades no son, de ningún modo, la actividad dominante de Tecnología. Entre las actividades del área se encuentran también otras, no menos importantes, tales como buscar información, medir y calcular, estudiar y comprender, dibujar, planificar, etc.

30 Septiembre 2007 en 3:37 pm
saque proyectos que un niño pueda aser en casa para que se saquen buena nota