AspiradoraAlgunas personas, especialmente los profesores de las materias científicas, opinan que la presencia de un área de educación tecnológica en la enseñanza obligatoria es innecesaria y redundante. En su opinión la tecnología no es mas que ciencia aplicada y, desde su punto de vista, bastaría con aumentar las horas de estudio de ciencias en el programa para mejorar la formación en ciencia y tecnología de los alumnos.

Pero ¿qué es lo que nos permite afirmar que la tecnología no es tan solo una aplicación científica? ¿qué otros elementos han dado origen a un producto como, por ejemplo, la aspiradora sin bolsa de la imagen?

Los desarrollos tecnológicos son posibles, es cierto, por la aplicación de conocimientos científicos, pero tam­bién son el resultado de aplicar criterios económicos, estéticos y de oportunidad que explican su enorme interés para la formación general de los ciudadanos.

Una gran parte de los avances tecnológicos ha sido y es la consecuencia de aplicar los cono­cimien­tos adquiridos, y no sólo en el campo de las ciencias físicas, hasta ese momento. Pero esa aplicación es siempre obra de ingenieros y técnicos, movidos por un interés práctico y no por el deseo de saber. Los es­pectaculares logros de la tecnología son la consecuencia de aplicar la enorme cantidad de co­nocimien­tos cientí­fi­cos disponibles y la experiencia técnica acu­mulada al desarrollo de una idea nueva, que busca un producto nuevo.

Los conoci­mientos científicos proceden de la investigación básica, que está suje­ta a un mé­to­do y tiene como finalidad la construcción del conocimiento. La ciencia básica produce modelos explicativos y teorías que deben ser demostradas y contrastadas. Los conocimientos técnicos, en cambio, proceden tanto del saber científico como de la experiencia acumulada. Esa experiencia es deudora de proce­dimientos em­pí­ricos, que se basan en el ensayo y el error y que incluso, algunas veces, deben su éxito al azar. Un modelo científico sólo es bueno si es irrefutable. Una técnica es buena si proporciona los resultados deseados de un modo sencillo y a un coste razonable.

La tecnología es pues el resultado de un matrimo­nio de convenien­cia, en el que impera el sentido práctico: si el conoci­miento científico señala una vía eficaz para resolver un problema, estupendo, pero si la ex­pe­riencia empí­rica ofrece un ata­jo más económico, mejor. Por esta razón, los desarro­llos tecnológicos pueden benefi­ciarse de cualquie­ra de los cam­pos de la cien­cia y, en espe­cial, de la Físi­ca y sus muchas ramas y de las Matemá­ti­cas. Pero, siendo com­plemen­tarias, no puede confundirse con ellas.

Como disciplina, la tecnología no está construida para saber, sino para dar respuesta a situaciones prácticas: desplazarse, calentar, comunicarse, transportar cargas, etc.. En esto ra­dica la di­vergencia de su objeto con relación al de la ciencia­. El ob­jeto de la ciencia es el conocimiento en si, la descripción de un modelo razonable que explique el porqué de los fenómenos, no im­porta el tiempo que haga falta, el esfuerzo o la complejidad del disposi­tivo experimental necesario, aun sabiendo que el conocimiento adqui­rido, los principios establecidos mediante la experi­mentación serán acep­tados mientras la observación de otros fenómenos satisfaga el mo­de­lo.

El objeto de la tecnología es, en cambio, producir resultados tan­gibles, ha­cer la vida más agradable, dar forma a los objetos, aprovechar las fuerzas natu­rales y con­vertirlas en fuerzas úti­les para sa­tisfacer necesida­des humanas. En tec­nología sí importa el tiempo necesa­rio, la complejidad del procedi­miento o su cos­te, por­que la actividad tec­nológi­ca está ínti­mamen­te unida a la acti­vi­dad produc­tiva en una sociedad de merca­do, que obliga a rentabilizar el dinero y el esfuerzo invertido. Las solu­cio­nes tecnológicas son tam­bién pro­visio­nales, hasta que nuevos conoci­mientos científicos, la in­ven­ción de nuevos proce­dimientos técnicos o el desarrollo de nue­vos mate­riales, pro­duz­can una solución mejor o más económica.

En resumen: Tecnología no es sólo un área de ciencias aplicadas. Calcular el valor de determinadas magnitudes, aplicar las leyes co­no­cidas del comportamiento de la naturaleza, son ta­reas oca­sio­nales en el proceso de búsqueda de soluciones. Formular hi­pó­tesis, medir, calcular e in­terpretar datos, son tareas afines a los procedi­mien­tos de las áreas cien­tífi­cas. Pero Tecnología es una disci­plina cen­trada en el proceso global de invención, construc­ción y evaluación de so­lu­ciones prácticas.

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